
Mastectomía endoscópica vs tradicional ¿cuál elegir?
- Dra. Sonia Flores
- 1 ago
- 5 min de lectura
Recibir la recomendación de una mastectomía puede generar muchas preguntas en muy poco tiempo: ¿se puede conservar la piel?, ¿cómo quedará la cicatriz?, ¿necesitaré reconstrucción?, ¿qué técnica ofrece mayor seguridad? Al comparar mastectomía endoscópica vs tradicional, la respuesta no está en elegir la opción más nueva, sino la alternativa que trate su enfermedad de forma completa y se ajuste a su anatomía, estudios y objetivos personales.
Ambas técnicas pueden tener una intención oncológica o preventiva y, cuando están bien indicadas, buscan retirar el tejido mamario con seguridad. La diferencia principal está en la vía de acceso quirúrgico, la ubicación de las incisiones y las posibilidades de preservar la envoltura de la mama para una reconstrucción.
Qué es una mastectomía tradicional
La mastectomía tradicional se realiza mediante una incisión directa en la mama. Dependiendo del caso, puede ser una mastectomía total, una mastectomía con conservación de piel o una mastectomía con conservación de piel y pezón.
El cirujano trabaja con visualización directa para retirar el tejido glandular mamario. Si existe cáncer, el procedimiento puede complementarse con biopsia de ganglio centinela o cirugía de ganglios axilares, según las características del tumor y los estudios previos.
No existe una sola cicatriz de mastectomía tradicional. Su diseño se planea de acuerdo con el volumen de la mama, la localización del tumor, cirugías previas, la necesidad de retirar piel o pezón y el tipo de reconstrucción. En muchas pacientes, permite resultados oncológicos y reconstructivos excelentes.
Qué es la mastectomía endoscópica
La mastectomía endoscópica es una técnica de mínima invasión en la que se utilizan una cámara e instrumentos especializados para separar y retirar el tejido mamario a través de incisiones pequeñas, frecuentemente situadas en la axila o en zonas menos visibles.
La cámara amplía el campo quirúrgico y permite trabajar por debajo de la piel con precisión. En pacientes seleccionadas, esto puede facilitar la conservación de la piel, el pezón y la areola, además de evitar una cicatriz visible sobre la mama. Con frecuencia, se combina con reconstrucción inmediata, ya sea con implante o con tejido propio, según la indicación.
Su valor no consiste únicamente en una cicatriz más discreta. Bien planteada, es parte de una estrategia que integra control oncológico, reconstrucción y cuidado de la imagen corporal. Aun así, es una cirugía compleja que requiere entrenamiento específico, adecuada tecnología y una selección cuidadosa.
Mastectomía endoscópica vs tradicional: diferencias clave
La diferencia más evidente suele ser estética. La técnica endoscópica puede desplazar la cicatriz hacia la axila, mientras que en la cirugía abierta la incisión suele ubicarse en la mama. Para algunas personas, esto tiene un peso emocional importante, especialmente cuando es posible conservar el complejo areola-pezón.
Sin embargo, la apariencia de la cicatriz no debe ser el único criterio. La prioridad es retirar el tejido que debe retirarse con márgenes y manejo ganglionar adecuados cuando corresponda. Una mastectomía endoscópica no es menos oncológica por utilizar incisiones pequeñas, pero tampoco debe utilizarse si las características del tumor hacen más segura o más conveniente una cirugía abierta.
La recuperación tampoco es idéntica para todas las pacientes. Ambas opciones requieren anestesia general, drenajes en muchos casos y un periodo de limitación de esfuerzos. El dolor, la inflamación, la sensación de tensión y el adormecimiento temporal o persistente pueden aparecer con cualquiera de las dos técnicas. La percepción de recuperación depende, además, de si se realiza reconstrucción inmediata, de la extensión de la cirugía y de la respuesta individual del cuerpo.
En cuanto al tiempo quirúrgico, la técnica endoscópica puede requerir más tiempo en manos experimentadas, especialmente cuando se combina con reconstrucción. Esto no significa que sea una desventaja automática: el tiempo de operación debe analizarse dentro de un plan seguro, no como un dato aislado.
¿Quién puede ser candidata a una mastectomía endoscópica?
La candidatura se define de manera individual. Puede considerarse en pacientes que requieren mastectomía por cáncer de mama o que eligen una mastectomía reductora de riesgo por una predisposición hereditaria, como ciertas mutaciones genéticas. Es especialmente atractiva cuando se busca conservar piel y pezón con reconstrucción inmediata.
Antes de recomendarla, el equipo de cirugía mamaria valora el tamaño y la ubicación del tumor, la distancia respecto al pezón, la presencia de enfermedad multifocal, el estado de la piel, los resultados de imagen, el tamaño y la forma de la mama, antecedentes de radioterapia o cirugías previas y condiciones como tabaquismo o diabetes no controlada.
También se revisa si hay inflamación de la piel, compromiso del pezón o enfermedad localmente avanzada. En esos escenarios, una técnica tradicional puede ofrecer una exposición más adecuada o permitir retirar piel comprometida. Elegirla no representa un retroceso: puede ser exactamente la opción que protege mejor su salud.
La reconstrucción debe planearse desde el inicio
Cuando una persona desea reconstrucción, la conversación ideal comienza antes de la mastectomía. La cirugía mamaria y la cirugía plástica trabajan de forma coordinada para decidir si conviene una reconstrucción inmediata, diferida, con implante, expansor o tejido propio.
La mastectomía endoscópica puede facilitar una reconstrucción con menos cicatrices en la mama, pero no elimina la posibilidad de cicatrices en otras zonas ni garantiza un resultado específico. Puede haber cambios en la sensibilidad, asimetrías, necesidad de ajustes posteriores o complicaciones como seroma, infección, pérdida parcial de piel o alteraciones en la cicatrización.
Si se anticipa radioterapia, el plan reconstructivo merece todavía más atención. La radiación puede afectar la piel y los tejidos, así como aumentar algunos riesgos de una reconstrucción con implantes. En ciertas pacientes se propone una reconstrucción por etapas para proteger tanto el tratamiento oncológico como el resultado final.
Cómo tomar una decisión informada y serena
Una buena decisión no nace de la presión por elegir rápido ni de una fotografía de resultados en redes sociales. Nace de entender qué necesita tratarse y cuáles son las alternativas reales en su caso.
Durante la consulta, vale la pena conversar con claridad sobre si usted es candidata a conservación de piel o pezón, qué tipo de incisión se recomienda, qué ocurriría si durante la cirugía se encuentra un hallazgo inesperado y cómo se coordinará la reconstrucción. También pregunte por el manejo de los ganglios, la posibilidad de radioterapia o quimioterapia posteriores y el plan para el dolor, los drenajes y el seguimiento.
Su historia clínica también importa. Una cirugía preventiva en una paciente con alto riesgo genético no se planea igual que una mastectomía por un tumor cercano a la piel. Tampoco es igual una reconstrucción en una persona que ha recibido radioterapia que en alguien sin tratamientos previos. La técnica correcta es la que considera todo el contexto, no solo el diagnóstico escrito en un reporte.
Seguridad oncológica y bienestar emocional
Conservar la piel o el pezón puede ayudar a algunas pacientes a sentirse más reconocibles frente al espejo, pero no define su fortaleza ni su recuperación. Hay personas que prefieren una técnica por su menor cicatriz visible y otras que se sienten más tranquilas con una cirugía abierta. Ambas experiencias son válidas.
La conversación debe incluir el impacto emocional. Es normal sentir miedo, tristeza, enojo o dudas sobre la imagen corporal y la sexualidad. Pedir apoyo psicológico, hablar con su familia y expresar sus prioridades al equipo médico forma parte del tratamiento, no es un aspecto secundario.
En SINUS Clínica de Mama, el plan quirúrgico se construye escuchando sus preguntas y revisando cada detalle clínico con rigor. La meta es que usted comprenda por qué se recomienda una técnica, qué puede esperar y quién la acompañará antes, durante y después de la cirugía.
Si enfrenta esta decisión, no tiene que resolverla sola ni basarse en comparaciones generales. Una valoración especializada puede transformar la incertidumbre en un plan claro, seguro y respetuoso de su salud, su cuerpo y su vida.








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